sábado, 27 de agosto de 2011

LA ARGENTINA DE LA PAZ Y EL SIGLO XXI

LA ARGENTINA DE LA PAZ Y EL SIGLO XXI

Dra. Elisa Carrió

Agosto de 2002

En este nuevo siglo, la construcción de una visión estratégica de nación importa reconsiderar nuestro presente.

Los países que, sin estrategia de nación, clavados en el presente o copiando el presente de otros, heredan y toman como utopía lo agotado, lo irremediablemente en crisis, devienen dependientes. Su camino no es otro que andar ciegos a la zaga de la historia de la civilización.

Si algún acierto hubo en nuestra historia política, éste fue la idea sarmientina, que supo anticipar el siglo XX y construyó la idea de progreso, fundando la cuestión nacional en la educación.

El siglo XX se caracterizó por la razón instrumental, lo urbano, lo industrial con demanda masiva de empleo y el desarrollo del capitalismo mundial. Pero eso constituye, ya, un horizonte agotado. Si algo fracasó en la modernidad, eso fue su excluyente apego a la racionalidad instrumental y el consecuente olvido, inercia y degradación de la racionalidad moral.

La relación del hombre con el sentido de la vida propia y en comunidad no puede pasar por el consumo y el mercado. Es claro que deben existir clientes, pero es preciso que antes haya seres humanos con sentido de la vida, ciudadanos con sentido propio. Solo luego –y en parte- debe haber clientes o consumidores. El vacío de sentido que producen tales relaciones excluyentes, fundadas sólo en el mercado, impide y traba el progreso moral de las personas y de los pueblos. Dichas relaciones son abortivas de los espacios públicos abiertos donde pueden recrearse los mejores valores de los hombres y la sociedad. Y qué decir cuando ello se combina con millones de supernumerarios excluidos del trabajo, el consumo y el mercado.

El espacio público capaz de generar nuevas instituciones políticas, económicas y sociales, sólo puede provenir de una especie de revuelta de la interioridad que, repartiendo la palabra con sentido finalmente democrático, permita construir una relación sustantiva con el otro. Allí todos serán portadores de ciudadanía y derechos. La vuelta que después de muchas incertidumbres se planteará en el mundo es la vuelta a las relaciones elementales y básicas de todo ser humano. La necesidad de encontrar el sentido individual y colectiva, perceptible ya en innumerables movimientos sociales –sobre todo, en nuestro continente- vinculados a la solidaridad, estará en el centro de la cuestión. Así, la relación del hombre consigo mismo, la relación del hombre con Dios, la relación del hombre con la naturaleza, la relación del hombre con otros hombres, los vínculos intrafamiliares y las relaciones entre los distintos géneros y sus respuestas, definirán la posibilidad de la congregación, la identidad y las nuevas formas de desarrollo económico, social y político. Será vital la relación del hombre con la tierra. La visión holística del mundo indígena cobrará fuerza.

Ocurre que las relaciones del mercado y del consumo, en tanto excluyente, no tienen sentido. No tienen sentido para los que están dentro, porque la adicción no crea sentido, ni para los que están afuera, porque la privación desencadena violencia. En el empleo alienado no hay dignidad, en un cuarto hacinado no hay infancia, y en un mundo aturdido por el espectáculo público como mero simulacro no hay destino.

Entonces la relación de los componentes básicos de las relaciones interpersonales y el hacer la revolución de las pequeñas cosas, debe constituir parte inescindible de un proyecto de nación que, dando sentido a la vida individual, familiar y colectiva, sea capaz de un desarrollo armónico sostenible.

El siglo XXI volverá a restablecer temas ausentes, intentará volver a los rituales que desde la mas lejana historia fundan la integración con el otro: el diálogo, la mesa compartida, el patio, el campo, el abuelo, y tantas otras cosas. Programará la vida en comunidades pequeñas. Algunos dirán: “Está pintando un universo utópico”. No se equivoquen, éste es el sentido de vida que están empezando a practican los ricos del mundo.

El desafío, así, es construir un proyecto de desarrollo nacional y continental que posibilite la construcción de nuevas formas de relaciones sociales y económicas, donde la utopía sea una Argentina toda de ingresos medios, donde se tienda a vivir en comunidades más pequeñas, se reconstruyan los lazos intergeneracionales y se desarrollen las vocaciones. Lo peor que podría sucedernos es que, mientras los pobres que se fueron del campo a las ciudades vivieran hacinados y sin trabajo, los ricos que compraron sus campos y los explotaron en las industrias habitaran en pequeñas comunidades y a cielo abierto.

Como en Alberdi, “gobernar es poblar”, y nosotros debemos tener una política muy clara con respecto a la tierra para los argentinos: nuevas comunidades a lo largo del territorio nacional, activación de los pueblos, y una clara política en materia de pequeña y mediana empresa.

Ello no implica desatender lo urbano, sino que, por el contrario, permitirá a las ciudades desarrollarse sin presión de una inmigración constante con utopía de empleo.

Libro: HACIA UN NUEVO CONTRATO MORAL

Pág. 369

(Copiado por Berta Núñez)

LA PAZ COMO FUNDAMENTO DE UNA NUEVA DEMOCRACIA Y UNA NUEVA PROSPERIDAD.

LA PAZ COMO FUNDAMENTO DE UNA NUEVA DEMOCRACIA Y UNA NUEVA PROSPERIDAD.

Dra. Elisa Carrió

Agosto 2002

No es cosa menor construir la paz: en esto, precisamente, consiste la epopeya de un pueblo. De adentro hacia fuera. Revuelta interior para construir la paz entre todos los argentinos. Renunciar a la violencia. Admitir que no hay pueblo sin memoria y que la paz no la construyen los escépticos ni los desesperanzados.

El desánimo y el escepticismo son males interiores que nos llevan a la indiferencia y a la fuga. No basta con ser bueno: se debe testimoniar la bondad en el ámbito público. La Argentina no es de algunos, es de todos.

Para salir hay que poder entregar. Para entregar hay que poder renunciar. Para renunciar hay que tener coraje y esperanza.

El nuevo contrato moral

En esto consiste, precisamente, el nuevo contrato moral, como indispensable sustrato de una nueva democracia sustantiva, de paz y prosperidad. Es la construcción de un conjuntos de normas morales prohibitivas que fluyen de dos conceptos de valor propositivo: el amor como reconocimiento del otro y la paz como persecución de la verdad y la justicia. No porque un pueblo y sus gobernantes firmen un documento existe contrato moral. Hay internalización en las conciencias o no hay contrato. La alianza moral se inscribe y sella en la conciencia de millones y en la lucha perseverante por reinscribirla, todos los días, hasta que se constituya en práctica generalizada. Sellar el contrato implica el compromiso de su traducción en normas jurídicas institucionales. En él debe fundarse la ética de obediencia a la ley. Este contrato es previo a cualquier contrato económico y social o a cualquier contrato constitucional.

No matar, no mentir, no excluir, no humillar, no votar contra los pobres. Todas ellas son cláusulas prohibitivas de orden moral que se traducen luego, como derechos de ciudadanía, en la Carta Constitucional. Son las prohibiciones morales, fundadas en la necesidad del reconocimiento del otro, que salen del contrato moral como prohibiciones y se incorpora al contrato constitucional y social como habilitaciones, permisos o derechos. Éste es el acuerdo fundamental de una nación que define de modo central la posibilidad de la congregación y construye un futuro común. Esta especie de revolución de los mansos –quienes a partir de una revuelta interior y por medio de la no violencia deciden incluir, en un contrato escrito, aquellas cuestiones básicas de la vida privada y pública que desean garantizar- se concreta, en lo externo y público, en distintos derechos de ciudadanía, a saber:

  1. Ciudadanía de la alimentación de toda la sociedad, como derecho básico que posibilita la vida. Y, en consecuencia, soberanía alimentaria como objetivo prioritario del proyecto nacional.
  2. Ciudadanía de la infancia por ingreso y por derechos. Se incluye el ingreso mínimo ciudadano para la niñez y el respeto a los derechos constitucionales del niño, especialmente en materia penal.
  3. Ciudadanía de la tercera edad, por ingresos y por derechos. Contribución social como portadores de sabiduría, de la memoria y de la experiencia práctica en el objetivo de la transmisión de valores de generación en generación.
  4. Ciudadanía en relación con el trabajo individual, colectivo y/o comunitario. Socialmente reconocido, económicamente retribuido y constitutivo de la dignidad personal.
  5. Ciudadanía en el acceso a la educación de todas las generaciones. Educación permanente, integrada a la vida comunitaria, portadora y trasmisora de los valores de la integridad moral del sujeto. Educación para la virtud y de la interioridad.
  6. Ciudadanía en el acceso a la salud, la atención primaria y los medicamentos.
  7. Ciudadanía en el acceso a una vivienda que garantice cuartos separados, comedor común, patio y espacios libres.
  8. Ciudadanía en el acceso de la cultura. Para recrear colectivamente la memoria, la verdad y los relatos del pasado, y también como forma de expresión de todas las manifestaciones de la interioridad del sujeto.
  9. Ciudadanía que garantice la igualdad de posibilidades y trato de hombres y mujeres.
  10. Ciudadanía en el acceso a una justicia independiente e imparcial, seleccionada por mérito.
  11. Ciudadanía que garantice el acceso al diálogo común a través del derecho a saber de las sociedades. Derecho a ser informado, a no ser manipulado ni humillado por la desinformación.
  12. Ciudadanía en el acceso garantizado a todas las formas de relación con Dios en la experiencia religiosa ritual, así como a toda expresión que suponga su ausencia.

Un pueblo llega a constituirse en ciudadano sólo si se garantiza los tres contratos: el contrato moral, el contrato económico y social, y el contrato constitucional.

Libro: HACIA UN NUEVO CONTRATO MORAL

Pág. 361

(Copiado por Berta Núñez)

CONSTRUIR LA PAZ PARA REFUNDAR LA REPÚBLICA

CONSTRUIR LA PAZ PARA REFUNDAR LA REPÚBLICA

Dra. Elisa Carrió

9 de noviembre de 2002

…cuando un pueblo tiene que empezar a colocar el cimiento sobre el que edifica no es con el conocimiento técnico, sino con su fuerza moral.

…para amasar el nuevo pan de la Argentina que nace, es preciso renunciar a nuestras propias miserias para ver en el otro a otro que enriquece y no que limita.

…en consecuencia la primera parte de esta propuesta la sometemos a la discusión de todo un pueblo, porque no hay propuesta de gobierno que sea la oferta electoral de un partido, puesto que tiene que haber una propuesta discutida y consensuada con toda la sociedad. Propuesta que finalmente, de abajo, conducida en una discusión racional, llegue a ser no la propuesta de un partido, sino la propuesta de un pueblo para refundarse como Nación.

Hay que construir un contrato moral que nos permita relatarles a nuestros hijos, dentro de unos años, que por ellos y por nuestros nietos empezamos a construir un nuevo relato heroico de un país donde había República, donde el mérito era reconocido, donde la mesa estaba bien servida y donde había progreso y futuro para todos.

Pero es preciso entender que de la violencia y de la fuga no se sale con más violencia, que el gran objetivo estratégico de un nuevo contrato moral es la construcción de la paz y de la nueva prosperidad en la Argentina y en América Latina, y los militantes del ARI no pueden renunciar a esa palabra maravillosa que es la paz, que no es la resignación de los cementerios, sino la lucha cotidiana y persistente entre la conciencia moral y el testimonio público por un nuevo pueblo. Eso es paz, la verdad, la justicia y la igualdad. Ésta es la epopeya del pueblo.

…solo los países con fuertes contratos morales construyen los más poderosos caminos de desarrollo económico y de integración social.

Por consiguiente, construir la paz es tener el rigor necesario para refundar la República. Todo el mundo habla de República, pero en realidad la esencia de la República es la virtud republicana. Con saqueadores y políticos degradados y con jueces obsecuentes, no hay virtud republicana y, en consecuencia no hay República.

Construir la República y fundarla, es poner allí, donde estuvo el nepotismo, el amiguismo y el clientelismo, el único elemento que viene a ser la nafta de una República: el mérito. Hemos renunciado al mérito en este país; vale más ser amigo del juez, vale más ser amante del Presidente, que estudiar, esforzarse y rendir los concursos.

Hay que poder poner en cada uno de los lugares del Estado el concurso de antecedente y oposición,…debemos poder poner el interés de la República por encima de los negocios privados y de interés personal de los que ocupan cargos públicos. Pero no basta: es preciso tener una clara democracia participativa, donde la ciudadanía no solo reclame en movilizaciones, donde la ciudadanía tenga por ley y por constitución canales muy claros de participación ante la sanción de una ley, después de la sanción de una ley. Antes de la toma de una decisión administrativa, en la ejecución y en el control de la decisión administrativa…no hay cosa mejor que una República controlada por la ciudadanía plena.

Lo que esta sociedad desea profundamente es un lugar en el mundo que esté vinculado a un trabajo estable donde la persona pueda tener dignidad y pierda el miedo al futuro.

…nosotros tuvimos presente estos objetivos y significa empezar a crear condiciones de empleo y trabajo permanente que reduzcan el miedo al futuro.

Hoy los padres y los chicos tienen miedo de no comer, y en consecuencia en la política de distribución del ingreso está el ingreso de ciudadanía para la niñez, para todos los chicos de la Argentina, cualquiera sea su condición social.

El objetivo es que las familias, los chicos, tengan aseguradas la salud y la permanencia en la educación. Los ciudadanos, niños y niñas argentinas tienen que estudiar y jugar, y no pueden trabajar. Y los maestros deben enseñar, y las madres y los padres deben tener la mesa servida en sus casas: ésa es la paz. La paz es el orden mínimo de las cosas elementales de la vida. Esto es lo que quita el miedo, y sobre ésta base y manteniendo los subsidios y ampliando los subsidios por desempleo, vamos a generar las condiciones de trabajo y de empleo.

Pero hay que decirles a las clases medias, a las clases altas, a los industriales, a los empresarios y a los trabajadores que, para que este país sea digno, es necesario que no haya más un pobre en este país y que, en consecuencia, la opción es la lucha contra la pobreza, no para mantenerlos en la pobreza digna, sino para sacarlos de la indigencia y la pobreza. Es un compromiso nacional de generación de empleo, es un compromiso nacional de producción y distribución masiva de alimentos y es un compromiso nacional que nadie esté por debajo de los niveles de dignidad material. Y somos un país que lo puede hacer.

En segundo lugar hay que crear un programa claro de desarrollo y poblar este país. Hay que acordarse de los pueblos y de las pequeñas ciudades del interior. Los que somos del interior conocemos el sentimiento profundo de abandono cuando, en esos pueblos, se ve que los hijos se van y muchas veces no vuelven.

Es preciso, entonces, crear un programa que se base en la construcción y planificación participada de cada pueblo y de cada ciudad, que diga qué va a producir y cómo lo va a producir, y que ese fondo nacional de desarrollo local junte todos los recursos del Estado, tecnológicos y crediticios, con el Banco Nación, las universidades, y la participación social, para apuntalar el proyecto con el compromiso de ese pueblo de ir promoviendo el asentamiento de las familias que se fueron, con el propósito de que puedan volver a vivir en ese lugar, en el mundo de la revolución de las pequeñas cosas, que hacen a la vida de los pueblos y la dignidad de una Nación.

Hay que afrontar el desafío junto a los pequeños y medianos productores, para que puedan producir en escala y exportar. Siempre se escucha “es imposible”. Todo lo que tenga que ver con el ser humano parece imposible en este país. Hay que volver por sus fueros; este país creció en base a ese impulso.

Por nuestra historia y nuestra dignidad tenemos que poder construir un nuevo contrato moral que dé nacimiento a la República.

Libro: HACIA UN NUEVO CONTRATO MORAL

Pág. 338

(Resumen realizado por Berta Núñez)

domingo, 15 de mayo de 2011

TOTY FLORES en AVELLANEDA

TOTY FLORES en AVELLANEDA

El Dirigente Social y Diputado Nacional Hector Toty Flores, nos visitará y compartirá sus experiencias sociales y políticas con los vecinos

el martes 17 de Mayo de 2011 a las 10 hs en Darwin 867 Villa Domínico Avellaneda

Convoca la Mesa de Participación Ciudadana
mesadeparticipacionciudadana@yahoo.com.ar

miércoles, 11 de mayo de 2011

Acercando las Propuestas


Mujeres por la Paz junto a militantes del ESPa ARI integrantes de la Mesa de Participación Ciudadana de Avellaneda, el miércoles 11 por la mañana, recorrimos el centro de la Ciudad, hablando con los vecinos y haciendo entrega del folleto de la formula presidencial

CARRIÓ + PEREZ

El Partido, la Militancia debe estar en la calle con la Gente, porque “EL FUTURO ES HOY”

lunes, 20 de septiembre de 2010

Discurso completo de Elisa Carrió en el Teatro Coliseo el 9 de septiembre de 2010.

Lo que sigue es el texto del discurso de Carrió en el acto de presentación de candidatos y candidatas a Intendentes y Gobernadores.

Quiero agradecerles en primer lugar a todos ustedes que están acá acompañándonos, no saben la fuerza enorme que nos dan para seguir luchando.

Quiero agradecer al equipo que organizó este maravilloso acto y a dos personas que están al lado mío y que no les toca el escenario, pero que son parte de la Coalición Cívica y parte de mí: Matías Méndez y Maxi Ferraro

Quiero agradecer a este bloque extraordinario de diputados nacionales y a los bloques de diputados provinciales, que acá estoy mirando a todos: Fernandito, Armando…, de todos los lugares y quiero agradecer especialmente a nuestra senadora por la Ciudad de Buenos Aires.

Recuerdo con Adrián, yo no me acuerdo, no sé estoy un poco más grande, empecé esto a los 38 años, y quizá cuando empecé esto y fui convencional tenía la edad de los que hoy son candidatos. Yo no venía de la política, venía de la universidad, donde había mantenido en todo los casos los mismos principios que tengo ahora. Según dicen los que me conocen nunca cambié para bien y ni para mal.

Y nos tocó construir esto, nos tocó. No hubo en realidad -y esto es importante para todo ustedes jóvenes que están aquí, y es una transmisión desde los que ya somos más grandes-, nos tocó en la vida y fuimos capaces de ser lo que la vida nos ofrecía. No es que buscamos nosotros, no es que ninguno de los que estamos acá, buscamos por vocación de poder, por vocación de cargos, por vocación de privilegios construir una fuerza política, sino que fue la misma sociedad que me ponía de candidata a Presidente cuando tenía 46 años. Fue nuestra propia disidencia en los principios, en la Cámara de Diputados, bancas que se contaban por una, por dos, por tres, no del no quiero porque quiero tener protagonismo, del no puedo porque sino no podría dormir con mi conciencia. Y nos encontramos los que veníamos de tan diferentes lugares y varias eran grandes, ahora están bastante más grandes que yo, lo quiero decir. Muchas mujeres, muchos jóvenes,
todos estos chicos y muchos que veo por acá tenían 20 años, 19 años, hoy son candidatos, los que tenían 26 o 27 son candidatos a gobernadores.

No teníamos un peso, pero ni un peso. Es más, en la Emilia, donde se construye esto, en el año 2001, los únicos que comieron fueron los mendocinos porque habían traído asado. Pero ni siquiera había un choripán. Y habíamos estado en un teatro abandonado porque era lo único que nos prestaban. Ahí nació, y ya teníamos diputados nacionales electos. Qué quiero decir con esto: que la vida nos cruzó, como se les va a cruzar a muchos, y les digo a muchos militantes que están hoy en los distintos lugares, y nosotros caminamos de la mano con la vida. Ustedes saben el nombre que yo le pongo a la vida, pero no estoy por decirlo.

Lo cierto es que fuimos creciendo y madurando, y que no es cierto, y que es injusto, y que es cruel, decir que esta fuerza o mi persona se encargan de destruir. ¿Qué fuerza política en la Argentina de los últimos 30 años puede dar estas candidaturas y estos jóvenes? Muchos están acá porque sus partidos no les permitieron jamás esta posibilidad. Yo sé que mucha gente dice que Carrió rompe. No, nosotros queremos que el futuro de la Argentina esté asegurado para sus hijos y para los hijos y los nietos de esos hijos. Nosotros no queremos ofrecerles la mentira de que bajo de lo nuevo se escondan el viejo contubernio, la vieja corrupción, el viejo pacto y la vieja entrega.

Nosotros hemos hecho alianzas siempre, no hemos roto nosotros, nos han traicionado al otro día, después que ocuparon las bancas. Pero todos los que estamos acá jamás hemos traicionado por eso vamos a seguir creciendo, aunque nos digan que somos los que rompemos. Yo le quiero explicar a la sociedad, que piense y que reflexione cómo me tratan los que me pegan después, antes de las elecciones. Y quiero que piensen cómo me tratan un mes después siendo que yo soy la misma persona. Nunca dije esto porque no soy víctima de nada pero la sociedad debe pensar, reflexionar, que alguna vez me gustaría que también me defienda como yo la defiendo. No se puede esperar siempre una abogada defensora de cada causa para cuestionarle un minuto después si está gorda, si está flaca, si se ríe, si no se ríe, si se corrió a la derecha a la izquierda, al centro. Hay que poder defender la lucha, y no les estoy hablando a ustedes porque en ustedes he encontrado siempre ese reconocimiento. Pero no lo estoy diciéndolo por mí: yo sólo temo una cosa, yo temo que por mi causa, por las críticas de mi causa, ustedes no vean a esta generación maravillosa que está acá y que formamos para que gobierne este país.

Por eso no es hoy el tiempo de que yo ocupe la candidatura presidencial, hoy me ocupa unir a un parlamento para poder dar cumplimiento fiel a la promesa electoral. Hoy es tiempo de que empiece a caminar y pase al primer lugar esta nueva generación que va a gobernar el país. Y es cierto que la juventud no da virtud peor es cierto que estos jóvenes tienen virtud sino no estarían con nosotros. No es cierto que lo nuevo necesariamente sea lo mejor pero también es cierto que ésta es la primera generación nacida y criada en la democracia, y es la que tiene que gobernar.

Yo pertenezco, como muchos otros que estamos acá, las más grandes, Tatita, que está por ahí atrás y que debe estar haciendo señas, Susana… Muchos de nosotros pertenecemos a la generación del ‘70 pero no compartimos el setentismo mentiroso, perverso e inhumano que ostenta el kirchnerismo. Muchos de nosotros leíamos el Manifiesto Comunista y estábamos enamorados del Che. Algunos de nosotros éramos más frívolos, otros militaron, otros pertenecieron a organizaciones de mucho mayor compromiso, pero nosotros queremos hacernos cargo de la Historia y esos años fueron de violencia y fueron de irresponsabilidad.

Nosotros queremos hacernos responsables. Nosotros no queremos nunca más una dictadura militar, pero tampoco queremos nunca más el ‘74 y el ‘75 en la Argentina. No importa qué lugar te haya tocado, no importa si hayas estado o no hayas estado, pero era una Argentina, les digo a los más jóvenes, desgarrada, con naturalización de la muerte, con prepotencia. Cuando uno lo ve a Papaleo liderando la izquierda en la Argentina, ese hombre estaba al lado de López Rega. Nosotros queremos la paz; nosotros queremos el futuro; nosotras somos viejas y viejos modernos que queremos vivir en el siglo XXI; nosotros amamos el ‘83 pero nosotros no queremos volver al ‘83; nosotros queremos ir a 2011, a 2016, a 2020; nosotros rechazamos los ‘90 pero no nos creemos que en el 2000 estén gobernando otros que no sean los que gobernaron en los ‘90. Si uno en la Cámara se encuentra con los mismos que en los ’90 eran neoliberales, incluida Cristina Kirchner, que ahora son todos setentistas y de izquierda y están a punto de hacer la revolución del Che. Son los mismos. Uno se encuentra con Miguel Ángel Pichetto, presidente del bloque revolucionario en el Senado, que pedía la pena de muerte en el ‘99 en Diputados.

Pero también el problema es de los argentinos. Cuánto de disfraz tenemos nosotros como argentinos, para que nos gusten tanto la mentira y el disfraz. Por qué rechazamos la autenticidad, por qué ser autentico, sincero y decir la verdad es ser pasional, y ser moderado es vivir en la ambigüedad, no decir nunca nada y estar siempre con todos. Cuál es el modo de razonamiento de los argentinos, que nosotros somos y que amamos profundamente, cómo razonamos, los únicos que nos pueden gobernar son los que nos robaron, para que nos sigan robando. Cuál es el razonamiento de la provincia de Buenos Aires, sólo pueden gobernar los intendentes del conurbano porque dominan el poder y aclaren, la droga, el narcotráfico, el desarmadero y todos los delitos.

Cuál es el razonamiento de los argentinos, que hablamos del mérito, de la competencia, del esfuerzo y de la preparación, pero elegimos los candidatos en Tinelli. Nosotros venimos a ofrecerles el futuro, no un cargo ni una candidatura presidencial. Venimos a ofrecerle a la Nación el fruto de muchos años de trabajo, de preparación, de dolor, de sufrimiento pero también de innumerables alegrías. Estas candidaturas federales, estos jóvenes y los muchos que vamos a seguir presentando no son los candidatos elegidos por un asesor de imagen, son los candidatos que surgieron a la luz de una semilla que se hizo árbol y hoy da sus frutos.

Alfonso Prat Gay está dirigiendo los equipos técnicos que van a actualizar el programa, porque la única fuerza política que tiene programa, no de ahora sino desde 2003, es la Coalición Cívica. No vamos a ir a la mentira de los grupos técnicos que son reuniones vacías para que otros diriman el poder, les vamos a mostrar en noviembre y vamos a sacar a la sociedad -para que discuta, agregue, corrija y forme foros- el programa de los próximo cuatro años, pero básicamente el programa y las ideas para los próximos 30 años de la Argentina. Y no es una promesa, hoy en la Cámara de Diputados estamos cumpliendo una a una la promesa electoral que tuvimos. Otros están traicionando esa promesa, pero hemos dado Consejo de la Magistratura; limitación a los poderes del Ejecutivo; 82% móvil; se va a tratar trata; ley de tierra para los argentinos, que se va a debatir en el Congreso; ley anticorrupción; infanticidio; medidas de seguridad; retenciones,
eliminación de las retenciones, salvo soja, que somos unos de los únicos que sostenemos para el campo. Y les puedo asegurar una cosa: que somos los únicos que hoy, mañana y siempre, más allá de la victoria o la derrota, vamos a poder caminar esta Nación con este rostro, con esta cara y con esta dignidad.

Nos han empobrecido y nos hemos empobrecido moralmente y vamos a salir a la prosperidad moral, prosperar moralmente es vivir no una Argentina resentida, rencorosa, mezquina y mentirosa sino una Argentina generosa, autentica, solidaria, cosmopolita, abierta a la región y abierta al mundo. Prosperidad moral es un país donde todo el mundo puede creer en el otro, porque el otro no le va a mentir, verdadero fundamento de la prosperidad económica. Los negocios han nacido en el mundo y la prosperidad económica, no a la luz de contratos firmados, han salido a la luz de palabra dada y cumplida. Los países que exportan con calidad es porque un empresario no está dispuesto a mentir; los políticos que han sido grandes, no por sus carteras, sino por su conducta, no han mentido jamás. Han sido controvertidos, han pasado muchos días de soledad, no sólo por desentendimiento de los propios, sino también por desentendimiento de los pueblos. Si De Gaulle hubiera tenido un asesor de imagen, jamás hubiera luchado por la libertad de Francia, porque Francia era colaboracionista. Si Churchill hubiera tenido un asesor de imagen hubiera hecho un acuerdo con Alemania y no hubiera habido victoria en la Segunda Guerra Mundial. Si Sarmiento hubiera tenido asesor de imagen como Duran Barba o tantos otros que circulan, no tendríamos educación pública y gratuita en la Argentina.

La política es un arte, de crear, de construir, de inventar nuevos mundos y caminar por ellos. Eso es la prosperidad de la moral y de la inteligencia. Y por qué digo de la moral y de la inteligencia, porque ha habido muchos inteligentes y corruptos en la Argentina. Un corazón que no coincida con la inteligencia, una inteligencia al servicio del negocio y de la perversión destruye los países. Sólo una inteligencia que coincida con el corazón (a saber verificación científica de la neurobiología, cerebro izquierdo y derecho, por si me dicen mística…) es capaz de construir nuevas conductas.

Nos han empobrecido económica y socialmente porque les gusta tener pobres para ser de izquierda. A nosotros no nos importa que nos llamen de izquierda o de derecha, nosotros queremos que los pobres sean de clase media en la Argentina. Nosotros queremos que nuestros hijos y los hijos de quienes hoy viven en las villas sean pequeños empresarios prósperos, no quiero que sean punteros políticos que cobren planes sociales. La prosperidad no es algo malo, lo malo es robar, no ser prospero. Si uno es medico, abogado, trabajador, qué quiere: prosperar.

Yo me río de la izquierda en la Argentina que cree que los pobres piensan ideológicamente. Y están preocupados por Marx. Señoras: las señoras pobres y los señores pobres de este país quieren tener una linda casa, quieren tener auto, quieren tener buenas escuelas para sus hijos, quieren que sus hijos sean prósperos. Yo sé, no porque lo haya sentido en algún momento de mi vida, porque soy una privilegiada, pero he caminado este país y amo a las mujeres pobres de este país, también a las de clase media y también a las ricas, porque las mujeres somos divinas y los hombres también. Pero saben qué: ellas no quieren ir a un seminario sobre el planteo neomarxista del 2000. Ellas quieren tener un mantel, la comida, estar flacas, estar lindas, que sus maridos no les digan “no vales, no servís, no podes”. Las mujeres adentro, no afuera, las mujeres adentro todas somos iguales y los hombres adentro todos son iguales. Porque lo que somos adentro que es con lo que nos vamos y vivimos es el corazón.

Y voy a traer de nuevo a la neurocirugía, ha descubierto la ciencia, gracias a Dios, ha descubierto la neurocirugía la neurona espejo. Estamos salvados señores, la ciencia dice que el amor existe. Cómo han podido pasar 5000 años, no sé cuanto, 10000, sin amor. Gracias a Dios el cientificismo la ha inventado, se llama neurona espejo. Y la relación se llama empatía y tiene que ver con la termodinámica. Claro, me he reído mucho, lean el libro de Rifkin, La civilización empática, tiene todavía vergüenza de la palabra amor. Pero esta depositada en una neurona. Esa neurona dice lo siguiente: que uno puede sentir lo que siente el otro. Eso es el amor. No hacerles a los demás lo que no desearías que os hagan a vosotros. Y eso que es la regla de Confucio, que es la regla del budismo, que es la regla del cristianismo, que es la regla de los tratados internacionales, que es la regla de la filosofía moral, desde Kant hasta toda la filosofía post Auschwitz. Eso es lo que construye y construirá la nueva ciudadanía mundial. Una ciudadanía basada en que el otro existe independientemente de su condición social, de su condición económica.

Y creo que hoy podríamos pedirle sólo una cosa a la Presidenta de la República: que no le haga a la Argentina lo que no desearía que le hagan a ella. Que no nos mientan, que no nos roben, que no tergiverse la historia, que nos libere de una vez de la esclavitud de la mentira y de la opresión de la vulgaridad.

Tenemos que abrirnos al mundo y tenemos que ser eje en la región, en esta nueva relación Sur-Sur, que ya es definitiva como tendencia mundial. Qué puede aportar Argentina junto a India: la diversidad de la cultura, la diversidad de la cabeza, la diversidad y la creatividad. Pero qué le falta a la Argentina: le falta perseverancia, le falta paciencia, le falta trabajo y le falta mérito. No es que porque somos creativos y nacemos inteligentes vamos a prosperar. Yo he visto mucha gente inteligente desperdiciada y luego muy resentida. Porque creyó que eso sin cultivar le servía para vivir. No es vago el que no consigue trabajo, es vago e irresponsable el que no usa sus dones al servicio de los demás. Y la prosperidad es una sociedad de abundancia, no de dinero, es de abundancia de valores, de cultura, de educación, de riqueza, de igualdad. Y es una sociedad con mucha sociedad civil. No es ser de izquierda ser estatista. En todo caso ser estatista es
ser comunista. Y los que dirigían el Kremlin hoy dirigen las empresas mafiosas de Rusia, así que como experiencia vale.

El nuevo concepto de progreso y emancipación, y si se quiere de izquierda en la noción de lo que fue la izquierda, es decir los liberales fueron de izquierda, después fueron los socialistas, de emancipación que es lo no conservador, entender que el siglo XX terminó, que el XXI es un desafío formidable y que no es estatización o mercado, es democratización del mercado y oposición a todo forma de concentración. Yo no quiero burócratas estatales concentrando una empresa o sindicatos con mafiosos controlando Aerolíneas Argentinas. Yo quiero muchas empresas que traten decentemente a los clientes y que los lleven a donde quieren ir. Eso es tener línea de bandera, que la gente llegue y que no la traten como animales. En consecuencia, y para terminar, decirles también a la intelectualidad argentina, se quedó con los viejos libros de los años ‘60. O con los apuntes de facultad de los ‘70. Pero ya Habermas de la Escuela de Frankfurt, a fines de los ‘70 hablaba del legitimismo conservador de las izquierdas. Yo no sé si leyeron a Habermas a fines, a principios de los ‘70 y de los ‘80, pero lo que sí sé es que ya no hay intelectuales en la Argentina que con esfuerzo hayan pensado el mundo y la emancipación en la mayor revolución tecnológica.

Podemos ser protagonistas si saltamos la Historia. La Argentina fue protagonista del ’20 porque Sarmiento saltó la historia. Seamos protagonistas de la relación Sur-Sur, seamos protagonistas del mundo, seamos protagonistas de la Historia. Esto se hace sin miedo, con creatividad, con perseverancia, y con una generación de la democracia gobernando la Argentina.


Muchas gracias y hasta la victoria final.